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Lo que debes saber sobre la rosácea

Es una enfermedad crónica que se expresa clínicamente por un eritema centro facial transitorio o persistente y se puede acompañar de pápulas, pústulas, telangiectasias, sensación de picazón o ardor en la piel y ocasionalmente cursa con afección ocular.

Causas

Su causa sigue siendo desconocida, y aunque se han implicado numerosos factores, todavía no hay una explicación que justifique la gran variedad de sus manifestaciones clínicas y que se defina como una teoría única:

  • Herencia: existe una disposición constitucional al enrojecimiento intermitente y en situaciones emocionales conflictivas.  Se observa que habitualmente los pacientes con rosácea tienen familiares con la misma condición.
  • Vascular: una manifestación constante en la rosácea es la existencia de vasodilatación persistente, con angiogénesis y desarrollo de numerosas telangiectasias faciales, fenómenos ocasionados probamente por alteraciones neurológicas de la vascularización cutánea en las áreas afectadas por fibras vasodilatadoras del sistema nerviosos autónomo, más que por la relajación del tono vasoconstrictor o por la acción de agentes vaso activos circulantes.
  • Climatológicos: se ha sugerido que los efectos perniciosos del medio ambiente influyen en ella o sean la causa al producir alteraciones tanto en los vasos sanguíneos cutáneos como en el tejido conectivo dérmico.  Se observa con mayor frecuencia en personas que por su ocupación laboral están expuestas al calor o a la contaminación.
  • Alimentación: en el desarrollo de la rosácea influyen factores como comidas condimentadas o grasosas, alcohol y bebidas calientes.
  • Tipo de piel: la rosácea es más frecuente en pieles más claras (tipos 1 y 2).
  • Estrés y trastornos hormonales: principalmente en mujeres y en relación a la menopausia agravan el cuadro clínico.
  • Trastornos gastrointestinales: su importancia aún es controversial.  Muchos pacientes con rosácea sufren de gastritis crónica o úlcera péptica.  Se cree que la bacteria asociada a estos cuadros gástricos (Helicobacter pylori) favorece el brote de rosácea.
  • Ácaros: un ácaro denominado Demodex folliculorum se encuentra aumentado en algunos tipos de rosáceas, especialmente en las más inflamatorias.

Prevención

  • Ante todo, es importante que el paciente anote los factores que le desencadenan el enrojecimiento (alimentos, actividades, medicamentos, etc.)
  • Evitar beber líquidos muy calientes, beber café, fumar, así como ingerir condimentos muy picantes y tomar bebidas alcohólicas, porque son factores desencadenantes de primer orden.
  • Evitar la exposición solar excesiva pues daña y degenera las paredes de los vasos sanguíneos, favoreciendo o agravando la rosácea.  El calor provocado por la exposición al sol y los cambios bruscos de temperatura la empeoran.
  • Evitar ambientes con calefacción, estar muy cerca de estufas o el horno, ir a la sauna o tomar baños con agua muy caliente, piscinas temperadas, etc.  No permanecer en ambientes muy cerrados y calurosos.
  • Utilizar durante todo el año un filtro de máxima protección solar.
  • Evitar toda situación que pueda causar estrés.
  • No usar cosméticos faciales, porque pueden irritar la piel.  Estos pacientes son extremadamente proclives a la dermatitis por lo que es necesario el consejo del dermatólogo sobre qué productos son los más adecuados.
  • Evitar el frotamiento y los masajes de la superficie de la piel.
  • Use gel de baño muy suave, con avena, aloe vera o extracto de manzanilla.
  • Evitar cosméticos resistentes al agua y bases gruesas de maquillaje difíciles de aplicar o de retirar sin agentes irritantes.
  • Evitar astringentes, tonificadores, mentol, alcanfor y productos que contengan lauril sulfato sódico.

Remedios caseros

  • Existen medidas descongestivas muy simples como hacerse compresas de té de manzanilla frío sobre el área inflamada.
  • Aplicar una compresa de pepino una vez al día antes de colocarse el protector solar en gel.
  • Usar productos naturales de acción calmante y descongestiva para la piel hechos en casa como: mascarillas de hamamelis, malva, ginko biloba, yogur natural, arcilla blanca.
  • Tomar una tableta de vitamina C de 1 g tres veces al día por seis meses, tiempo en el que notarán la mejoría.
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